Azahar son fragmentos de una década de desarraigo, un éxodo de cachos de territorio geográficos y emocionales. Son “amor y jarana en andaluz” en un texto compuesto por poemas sin digerir del todo y otros que muerden. Jarana viene del “haram”, de lo prohibido. Cuando el amor y lo prohibido se cruzan surge una bronca, un deseo casi con rabia y una lucha continua que gotea entre las generaciones y forma aquí un legado matrilíneo.
A través de un imaginario de ancestras, mitología y folclore andaluz, la obra expone una cacofonía de voces femeninas desarraigadas, que habitan la fantasía como una herramienta libertaria. Estos cuerpos e identidades híbridos y a veces quiméricos, navegan el estigma de su forma pero también la resiliencia de re-asemblarse a su parecer. Se nutren de un simbolismo de montañas que caen, peces que fuman y aúllan, Lunas como compañeras, y tigres y leones como figuras de protección. Estas figuras fantásticas guardan dentro de sí lo más vulnerable y a la par, son la parte rugiente que nos salva. Se desenraizan para darse alas y escapar del hastío, a la par que se van olvidando del Sur y pierden la tierra. Se enraizan de nuevo para ahondar en las raíces perdidas y volver al campo de batalla doméstico. Pues el desarraigo no es sino otra cartografía.
Ellas se preguntan: ¿se puede ir sin volver?
Idioma: Español.
Disponible: Próximamente.
“Tenía lenguas de fuego, de hielo, de plata.
Tenía águilas escondidas en el pecho,
dos leonas debajo de su cama
y una serpiente enroscada a su cuello.
Decía que le gustaban las flores claras
como el amanecer
y que no tenía sueños por dentro.
No contaba que había metalizado
la miseria que en el silencio se desnudaba
de todo recato de humanidad
que había aprendido a inundarse de
todo aquello que estaba roto y era bello”.
“Tengo un beso a b i e r t o
en medio del pecho
y no tiene tu nombre
no tiene nombre
no tiene dueño”.